Impactantes dunas de arenas blancas que aumentan y disminuyen sus volúmenes a capricho y voluntad del viento; al desplazarlas éste, crea mágicas cortinas de cristales que provocan un efecto visual único cuando se tiene la luna llena de fondo. Cientos de visitantes llegan de los alrededores, hipnotizados por la grandeza del desierto y por la hermosura de sus paisajes. El desierto de Salamayuca, a sólo 47 kilómetros de Ciudad Juárez, es el refugio perfecto para los amantes de los deportes extremos que allí practican el sandboarding y el ciclismo de arena.